Ni puta de qué escribir aquí, pero oye... me apetecía.
(La foto es mala porque la tomé yo. Y sí, ahí estuve yo una media hora, dando vueltas física y mentalmente.)
No soy buena para fijarme en todo; a veces no sé en qué año estamos... y me he saltado unas cuantas veces mi estación de tren barrabaja metro. Quizás no es el momento para decirlo pero... vivir no es mi cualidad más brillante (de hecho, dudo que sea una cualidad). Por eso me despido a menudo, no por otra cosa. Y aunque nunca sean despedidas de verdad, algún día podrían serlo.
Es demasiado pronto para irnos a dormir, ¿o me lo parece a mí? Demasiado tarde para cuentos que me invento... Dicen los poetas que ¡qué poco dura la primavera! yo digo que les jodan y que a mí, lo que me mola, son las fresas con crema. Pero oye... que haya paz.
Dejaste de bailar, y de mover los pies cuando en tu cabeza sonaba alguna de esas estúpidas cancioncillas de verano. Recogiste esa botella medio vacía que seguía bajo tu cama y la echaste al contenedor verde (¡qué esperanzador!) Dejaste de llamar a ese amigo, temías que se gastara por el uso. También dejaste de saludar a tus vecinos, ya no les encuentras la gracia. Olvidaste esa promesa que le hiciste a tu padre. Olvidaste dejar la ventana de tu habitación abierta, para que el valiente príncipe o princesa pueda ir en tu rescate. Incluso dejaste de fumar, porque... fumar puede matar. ¡Pero, mírate.....!