Vendo mi alma al primero que pase porque el diablo se olvidó de mí.

Dejad los pretextos, la vida necesita más párrafos.

viernes, 1 de agosto de 2014

¿Qué has estado haciendo?

De pronto todo cambió de color, de textura, de olor... 
Pasé del turbulento vaivén -de la guerra fría- al cálido, tranquilo y apestoso lugar donde me pregunto qué coño he estado haciendo todos estos años; y por supuesto, no me sé responder. 
He estado haciendo el ridículo, he malgastado años enteros en buscar la solución imposible, en forzar al destino, he estado haciendo malabares con las palabras; he estado, en fin, persiguiendo al pasado. 
Me encantaría arrepentirme, pero no. Eso nunca. 

De pronto las palabras bonitas se hicieron tabú
tus ojos dejaron de ser los que yo veía 
tu sonrisa marchitó la mía
mis intentos se volvieron pesadillas
y tú estabas en ellas
siempre
jodiendo, siempre. 

De pronto el silencio me parece lo más agradable, lo más sensato que podríamos haber hecho. Teníamos que haberlo hecho antes... Pero, a su vez, me parece lo más horrible, cruel y despiadado que pueda pasarnos. No pretendo que entiendas nada -yo tampoco lo hago- tan solo quiero que sepas que me he dado cuenta de que la película se ha terminado, de que el prota no era el prota, y que el malo no eras solo  tú. Me he encontrado a mí misma, sola, en una sala oscura con palomitas por el suelo cuatro años después del día cero. Coño.

De pronto quiero correr y gritarte 
hacerte entender 
de una puta vez
que los abrazos 
también son cosa de amigos.
Pero parece que hasta en eso me he equivocado...
Y tú siempre
siempre siempre
jodiendo.
¿Qué he estado haciendo?

Karen.


viernes, 25 de julio de 2014

Cambios.

Siempre he creído que las cosas suceden por alguna razón y que lo que ocurre es siempre lo mejor; hoy me aferro a esta idea y abro las puertas a lo que tenga que venir, doy un paso al frente y me olvido de cualquier cosa medianamente lejana, pisoteo con rabia todas las copas rotas, las cenizas y las canciones estúpidas, pisoteo y rompo todo (si es que queda algo que no lo esté ya), respiro tranquila y me concentro en esa luz al final del túnel que me dice que ya estoy llegando, que queda poco, que lo hice bien, todo bien.
Porque, coño, si no lo hago... ¿qué queda por hacer? Ya no quedan opciones, el mundo está aprovechando su turno, y quiere que ganemos. 

Siempre he vivido más en el futuro que en el ahora; ahora vivo más en el pasado y sé, que por narices, ahora toca lo que queda... Voy a descalzarme y no me voy a peinar, me maquillaré lo justo para que no se note que apenas duermo, usaré colores fuertes como si pidiese atención a gritos, diré que no y que sí (pero nunca tal vez), me aprenderé de memoria aquel poema de Bukowski y, bueno, me despediré sin decir ni una sola palabra... porque a las palabras le han crecido espinas, y yo las he cogido con fuerza creyendo que un poco de dolor estaba bien.

Siempre he confiado en la bondad de las personas. Nunca se me ocurrió la posibilidad de la maldad (pura y sin sentido) hasta que la conocí, en su estado más despiadado. Me fui de cañas con ella, quedamos mil veces, discutimos, nos besamos, la miré a los ojos, le dije que la quería, me arrepentí, la bese como nunca he besado a nadie y hasta me la follé... Lo hice porque sabía que estaba jugando con fuego y me divertía. Fui una estúpida y lo siento, sé que no supe retirarme a tiempo, pero... vete a la mierda, hazme compañía.

Karen.

martes, 22 de julio de 2014

Yo contrafactúo, tú contrafactúas, él contrafactúa.

Contrafactuamos y así nos va.
¿Y si en lugar de... hubiésemos...? ¿Qué sería de nosotros si...? Bueno, y así todo el rato, a todas horas, sin detenernos ni un segundo para disfrutar de lo que pasó realmente, de lo que está pasando, y de lo que, sin duda alguna, ha pasado por alguna razón.
Se nos va la vida pensando en la vida que vamos a perdernos, en las cosas que definitivamente no haremos, en los momentos que dejamos pasar y en mil tonterías sin importancia.

¿Y si dejamos de hacerlo?
Karen.

domingo, 20 de julio de 2014

"Hay algo hermoso en intentar lo que se sabe imposible."

Cuando todo se derrumba... cuando, en fin, cuando pasan cosas -y años- es cuando nos damos cuenta de lo hermoso que resulta seguir en pie, que ¡nos importa una mierda!, que si queremos no esperamos nada a cambio, porque el que quiere de verdad nunca deja de querer, aunque nadie le quiera.

Una vez, hace mucho, cuando las palabras abundaban y eran sólo caricias, me dio por pensar que algo iba mal, que tanta felicidad no era posible. Por esa época creía que el amor era cosa de dos. Ahora, tras miles de espinas por sacar, estoy segura de que estaba equivocada y de que el amor es uno, y no se puede compartir. 

Yo quiero, y quiero mogollón; con rabia, desesperación y, sobre todo, con pasión. Quiero porque es precioso querer, porque me hace feliz y porque... Bueno, dejarse querer es más complicado.

Karen.


domingo, 29 de junio de 2014

"QUIEN BUSCA UN BUEN AMANTE, NO MEZCLA LA POESÍA CON CONDONES."
-Luis Ramiro-

Sin dobles sentidos.

... que no te estoy pidiendo que me quieras, te estoy queriendo yo; y que cuando lo rechazas, no me estás diciendo que no me quieres, me estás recordando que no soy buena para querer a nadie.
Karen.

viernes, 27 de junio de 2014

"El amor no termina, sólo cambia de sitio."

Me gustaría aclarar que en absoluto creo firmemente en todo lo que escribo. En realidad sólo me gusta el sonido, el ritmillo gracioso de las palabras tristes, la acentuación de cada punto y coma; en fin, la prosodia que se crea en mi cabeza... que por cierto, no compartimos.

A veces creo en algo, y escribo sobre ello. A veces creo en otra cosa muy diferente, y también lo escribo. Muchas veces escribo sin hilar entre párrafo y párrafo, haciéndolo sólo por placer y porque, sí, porque me da la gana. Se trata de dejarse llevar, de ponerse en off y olvidar que estás enamorado si lo que quieres es hablar del asco que te da el amor, o todo lo contrario. Simplemente, se trata de plasmar un instante determinado en un par de líneas. Mirad, hay cosas que no se pueden fotografiar; no todas las imágenes valen más que mil palabras, a veces una palabra vale más que miles de fotos. Y a veces nada vale lo suficiente, falta la forma, el contenido y el fondo: falta de todo, joder... de todo.

Me gustaría saber a qué sabe la verdad, a qué huele lo real, el tacto de la paciencia, el sonido de un te quiero inundado en lágrimas... Me gustaría saber qué coño se siente cuando te cogen de la mano.
Me gustaría olvidar todo lo que sé -que es poco- para aprender desde cero que nada se siente igual dos veces... que el amor, dicen, no termina, sólo cambia de sitio.
Karen.