Ya
es de mañana y tienes que despertarte.
Descubres
que tus pies siguen donde los dejaste
Y
que, por más que mires, el del espejo
Eres
tú pero en otra parte.
Ya
estoy despierta y no dejo de pensarte.
Llegan
las nubes de horario diurno con ganas de trabajar
Y
yo, cansada de soñar, te veo en ellas pasar.
Mis
pies siguen en el suelo que piso
Y
por más que en caminar me esfuerzo
Nunca
nunca jamás tropiezo.
Me
levanto y veo que sigo en el espejo
Me
sonrío y pienso:
“¡Caramba!
Que intenso.
¿Será
que hoy el día tendrá incienso?”
Mis
ojos ya están buscándote
Y
sólo te encuentran difuminado
En
el reflejo de mi espejo nacarado.
Agua
caliente.
Pensar
en ti.
Dos
cucharadas y media de café
Y
todo por malquerer té.
El
azúcar me llama, pero nunca lo usé
Eso
de las pieles jamás se me dio bien.
Salgo
a la calle que amanece bostezando.
Sinuosos
caminos rectos que no llevan a ningún sitio
Me
repiten ocho veces que vuelva al principio.
Le
llevo la contraria y me lanzo a mar abierto
Y
todo esto, con el pecho descubierto.
Con
el corazón al aire.
Pulmonía.
Muere
lentamente en este día
Tan
café sin leche ni mediodía.
Karen
Acuña.
Cafésóloconpocalecheysinazúcar, Karen.
