Vendo mi alma al primero que pase porque el diablo se olvidó de mí.

Dejad los pretextos, la vida necesita más párrafos.
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miércoles, 12 de octubre de 2011

Cafécafé.


Ya es de mañana y tienes que despertarte.
Descubres que tus pies siguen donde los dejaste
Y que, por más que mires, el del espejo
Eres tú pero en otra parte.

Ya estoy despierta y no dejo de pensarte.
Llegan las nubes de horario diurno con ganas de trabajar
Y yo, cansada de soñar, te veo en ellas pasar.
Mis pies siguen en el suelo que piso
Y por más que en caminar me esfuerzo
Nunca nunca jamás tropiezo.  

Me levanto y veo que sigo en el espejo
Me sonrío y pienso:
“¡Caramba! Que intenso.
¿Será que hoy el día tendrá incienso?”
Mis ojos ya están buscándote
Y sólo te encuentran difuminado
En el reflejo de mi espejo nacarado.

Agua caliente.
Pensar en ti.
Dos cucharadas y media de café
Y todo por malquerer té.
El azúcar me llama, pero nunca lo usé
Eso de las pieles jamás se me dio bien.

Salgo a la calle que amanece bostezando.
Sinuosos caminos rectos que no llevan a ningún sitio
Me repiten ocho veces que vuelva al principio.
Le llevo la contraria y me lanzo a mar abierto
Y todo esto, con el pecho descubierto.
Con el corazón al aire.
Pulmonía.
Muere lentamente en este día
Tan café sin leche ni mediodía.

Karen Acuña.

Cafésóloconpocalecheysinazúcar, Karen.

lunes, 29 de agosto de 2011

El cartón se estropea con el agua.

Y hoy te quiero, te quiero escribir.
No quiero decirte nada demasiado especial
Ni nada que te hiciese volar.
Pero me apetece ponerme a sentir
Y no tengo nada que quiera revivir.
Sólo tengo un presente que juega al escondite
Y lo ignoro hasta que me invite.
Sé que no escribo como antes:
Será que lo que sentía se fue a otra parte.
Y en ese caso...
Miente.
Ya que estás, hazlo cruelmente.
Digamos que te quiero
Que en tus ojos veo el cielo
Y que en tu ausencia, muero. 
Digamos que da igual que no tenga nada que decir
Que basta con que me mires, y así.
Y, poniendonos más serios
Digamos que todo el día estás ahí
Aunque no siempre me lo hagas sentir.
Me parece que desde el horizonte viene lluvia
Te me haces como borroso
Pero tranquilo, no es doloroso.
Te disuelves entre el agua como si fueses de cartón
Y no dudo que de eso esté hecho tu corazón.
No te reprocho nada porque quizás
El mio ni siquiera está.
Sabes que en algún momento dejé de mentir
Eso es lo que tienes que descubrir.
Y si el presente va a estar jugando conmigo
No veo por qué no pueda hacerlo contigo
Digamos que dejo de escribirte
Que te olvido para siempre
Y te borro de mi mente...
Digamos que nunca mentí
En nada de lo que escribí.




Nunca he tenido nada que decirte, Karen.