Vendo mi alma al primero que pase porque el diablo se olvidó de mí.

Dejad los pretextos, la vida necesita más párrafos.

miércoles, 22 de junio de 2011

¿Lo sabes?

Me apetece escribir, ¿sabes? Y a veces hago lo que me apetece.
No tienes por qué leer. Puedes limitarte a contar cuántas palabras soy capaz de escribir hasta que se me acaben; o si quieres puedes imaginar que escribo justo eso que quieres que te diga; también puedes hacer como que te interesa lo que lees.
En verdad, sólo quiero perder tiempo, que tengo mucho y no sé usarlo.
No sé escribir si no es para decir mentiras.  Ahí. Te regalo algunas.

¿Sabes que, cuando por muy largas que sean las preguntas, no ves el final y te desesperas buscando una buena repuesta, es sólo porque piensas que la pregunta, finalmente, será esa que no quieres responder?

¿Sabes que los silencios en verdad son palabras tan perfectas que sólo unos pocos pueden entenderlas?

¿No?
Pero… ¿Sabrás que cuando la gente miente, en verdad no lo hace del todo, no?
(¡!) No sabes nada.

No te voy a enseñar a diferenciar entre una mentira y una “mentira”.

¿Sabes que las palabras entre comillas en verdad son otras letras, que forman otra palabra y otro significado, pero que sólo lo entiende el que la escribe?

¿Sabes que si cierras los ojos y piensas muy muy fuerte…? Bueno, no voy a mentir tanto. Olvídalo.

No merece la pena que malgastes tu tiempo leyendo esto. Ni es bueno, ni es verdad. Pero necesito escribir; te fastidias.

¿Sabes que cuando la gente no responde a las preguntas es porque no quieren mentir? Bueno… a lo mejor es porque no saben la respuesta. Esto es otra mentira.

¿Sabes? Voy a dejar ya de escribir. Hay demasiadas mentiras, y las conoces todas.

Y a veces me da por decir la verdad.


No mientas, si puedes, Karen. 

viernes, 10 de junio de 2011

Cosas que deberías hacer.


Cuéntame de cuando los días eran para dormir
Y las noches para todo, hasta para mentir.
Cuéntame todo lo que piensas,
No te dejes nada en la cabeza
Y dime que me quieres, con firmeza.
Cuéntame que tienes frío
Que casi no sientes mis latidos
Y que los sentimientos se han caído.
Siénteme muy muy cerca
Ponte detrás de la puerta
Y lentamente observa
Todo lo que te pierdes
Cuando las palabras te muerdes.
Siénteme en tus pensamientos,
Cuando estés tú, y tu destiempo
Pensando en mi recuerdo.
Si sientes que no soy más que hielo,
Que tus caricias en frío convierto
Y que ni una vez despierto…
Tócame con los ojos
Y sácame sonrojos.
Cuéntame de aquel invierno,
De sonrisas y versos alternos
Entre silencios eternos.
¿No sientes frío,
Cuando no sonrío?
Siente como poco a poco hago como que te enamoro
Y que tu corazón devoro.
Regálame un  te quiero disfrazado de verdad
Un trocito pequeñito de tu honestidad
Y varios guiños de complicidad.
Cuéntame de pasada
Ese cuento que no acaba…
Cuéntame de estrellas y de la Luna
Y de que un día me bajarás una.
Piénsame a todas horas,
No me dejes a solas
Y  dame unas de copas.
Quiéreme.
Y si crees que te pido mucho,
Que sepas que por dentro lucho
Con miles de pensamientos que un día
Te llevaste mientras dormía.

Karen Acuña.
11-06-2011.

Hazlo, Karen.

sábado, 14 de mayo de 2011

Piénsame.

Piénsame en blanco.
Imagíname en el fondo de tu vaso
Y pinta mis sombras a tu paso.
Miéntete todo lo que quieras,
Como si no supieras
Lo que en verdad deseas.
Piénsame en ti
Y de tu corazón no me dejes salir.
Cuélate donde sea,
Entra a tu manera,
Y deja que te hiera.
Prueba tus palabras más usadas
Esas que suenan dulces si están calladas.
Porque cuando persigues princesas
Por las calles, y las besas
Pienso que ya no me interesas.
Piénsame despacito
Quiéreme más que un poquito
Y no me sueñes flojito.
Pídeme  que te vea
Que te escuche, que te crea
Que te regale un sueño
Y que de él te haga dueño.
Piénsame y llora
Al encontrarte con las horas.
Dime que estás triste y que me añoras
¡Pero es que ya no me enamoras!
Escríbeme mil y un versos de noche
Regálame una estrella
Y cuando anochezca
Haz que en tus sueños aparezca.
Piénsame cuando rías
Y cuando tengas alegrías.
No te cohíbas de decir tonterías
Que yo aún tengo mis cobardías
Y no te diré más que mentiras. 
Pero piénsame noche y día
Que sabes que a mí me encanta
Cuando haces como que me cantas…
Sólo hay una cosa que no quiero que hagas
Es que cuando tu amor por mí apagas
Y por mis ojos te resbalas
A mi corazón te aferras
Y me haces querer que mueras..

-Karen Acuña-

Piénsame, piénsale, piénsate, Karen. 

domingo, 1 de mayo de 2011

De cuando tú... de cuando yo...

Esto va sobre lo no olvidado
De cuando buscabas el calor en un verano
Y dibujabas sonrisas con las manos.
De cuando no tenías miradas
Y llorabas palabras acumuladas,
Rotas, tristes y estropeadas…
Va de cuando pisabas fuerte
Y te atrevías hasta con la muerte.
De cuando ibas probando suerte
Buscando bajo cada puente
Alguna palabra que despierte.
De cuando le escribías al amor
Y te hacía llorar esa canción
O de cuando perseguías palabras
Cuando huían abrazadas
Por miedo a tus miradas.
Va sobre ti
Sobre lo que te hace feliz
Y sobre todo lo que perdí.
De cuando mis silencios atacaron
Y tus palabras se cansaron
De intentar hablar
Cuando no podían ni respirar.
Va sobre lo que no vivimos,
Lo que no nos quisimos
Y lo que nunca dijimos…
Va de cuando salían las estrellas
Y tú abrías tres botellas
Para pasar la noche en vela
Y gastarla toda entera
Haciendo que todo duela.
De cuando pensabas así
Y me decías mucho sobre ti
O de cuando decidí
Que ya no eras para mí.
De cuando los vacíos eran vacíos de verdad
Y no había espacio para más soledad…
De cuando existía la casualidad
Y no esto que no sé nombrar.
De cuando no se me acababan los versos
Y lo que te quería no entraba en el Universo.

-Karen Acuña- 

Id de cuando erais felices, Karen.

domingo, 24 de abril de 2011

La común historia del que no es feliz.

Erase él uno más entre mucha gente,
Que vivía de vaso en vaso
Persiguiendo sueños escasos.
Contaba silencios entre palabras
Para tener bien medida
Su mirada
Perdida.
Erase él un común ciudadano,
Que reía con lo mundano
Y disfrutaba con lo cotidiano.
Paseaba acompañado
Y temía que le cogiesen de la mano.
No es porque no le gustase
Es porque temía que se acabase.
Le gustaban los abrazos,
Esos que surgen en un segundo
Y se hacen muy profundos.
Le gustaba que le sonrieran,
Y que con los ojos, le quisieran.
Erase él de los que siempre tienen prisa
Pero también
De los que se detienen si viene brisa.
Soñaba él con una sola sonrisa,
Que lo visitaba noche y día,
Estropeando su caligrafía
Y haciéndole escribir mala poesía.
Vivía en los bajos de un puente
Para recoger los suspiros que tira la gente
Y alimentar a su corazón
Que palpita de pura desolación.
No era infeliz
Pero a veces tenía un desliz
Y entre sus sueños
Se colaban lágrimas de empeño.
Reía, sí
Pero sólo porque si no, no vivía
Y morir era algo que aún, no quería.
No era él el más feliz de por aquí
Y sin embargo
Cada noche en su letargo
Recitaba viejas canciones de amor
Para adormecer a su corazón
Con un poquito de dolor…
Y al dormir,
Su corazón, ansioso por latir
Lo enviaba lejos muy lejos
A terminar sueños incompletos.

-Karen Acuña-

¿Qué?, Karen.

lunes, 18 de abril de 2011

Destino: "Aún Hay Tiempo # 31"

Supongamos que ha pasado mucho tiempo, y, entre las muchas cosas que se han inventado, logran un método para viajar en el tiempo…
Yo sólo enviaría una cosa…

   Querida yo:
No te pregunto cómo estás, porque sé que siempre contestas igual (no es que mientas, es que ni tú misma te aclaras).
Primero que nada, decirte que no estoy mal, que no era para tanto…
Ahora: pasemos a lo importante. ¿En qué pensabas cuando pensabas así? Y sabes a lo que me refiero, conmigo no tienes secretos, a mi no puedes mentirme.
Quiero que sepas una cosa: la cobardía no es tu problema, tu problema es la falta de fe. Eres demasiado negativa (no, no se llama “ser realista”, que sé que lo estás pensando, te conozco). Sé que es difícil, pero te recomiendo que dejes de pensar así.
Ahora me gustaría hablarte de algo: si alguna vez te pasa por la mente dejar que tu lado más frío e insensible tome las riendas, no lo permitas; porque eso hará que estalles (como una estrella cuando muere) en el momento y lugar equivocado (hazme caso, lo sé). En el fondo, tú y yo sabemos que lo frío no nos gusta.
Decirte que no tengas miedo y que vivas (no como debería ser) sino como más te guste, vive sintiendo que haces las cosas bien, aunque no sea así.
El objetivo principal de esta carta es decirte una cosa: ¡Por Dios, deja de vivir en tu mente! Deja de sonreír cuando no quieres, de mentirte, de callarte, y sobretodo deja ya de no escucharte.
Te digo un secreto: lo lograrás.

PD: Ojalá me hagas caso ahora, así nos evitamos cosas innecesarias.

Te quiere… tú. 


Enviado, Karen.

domingo, 3 de abril de 2011

Escribir por escribir.


Sólo escribo porque me apetece, no porque tenga algo que decir, ni por saber de alguien que lo leerá…  
No suelo escribir así, sin pensar lo que voy a escribir. No tengo una idea, ni estoy encaminada, sólo escribo *pequeña pausa* para mí.
¿Y qué puedo decir? Nada que os interese –minúsculo grupo de personas que me conocen, dentro de la pequeña porción de gente que me lee­–, os lo digo de verdad… ya podéis ir dejando de leer.

Retomo mi pregunta: ¿qué puedo decir? Puedo decir que no he escrito más poesía porque me da miedo (poquito) ponerme a escribir. Ahora es cuando debería darle a la tecla de borrado y eliminar esa última parte *pienso*. Pero he decidido (desde hace un tiempo) que no me quitaría libertad de poner nada por escrito, al fin y al cabo “¿qué más os da?”

Podría estar aquí durante mucho mucho tiempo, pero tampoco es plan que si alguien (tú) me lee se aburra (que lo hará. Es lo peor que he escrito, porque, en cierto modo: no he escrito nada.)

Para que esto no sea una pérdida total de (tu) tiempo… me detendré un segundo a pensar en algo que (te) pueda decir.  Nada  *pienso* Eso es lo que diré: Nada. *Pausa, pausa, pausa* Ahora lo explico:

Digo Nada porque suena mejor que Todo… porque Todo incluye todo lo malo. Y Nada es un misterio… *observo tu expresión* De acuerdo, puede que sea una tontería. Digo, nada.

He cometido un error.
*Silencio prolongado*
¿Quieres saberlo?
*Asentimiento*
No te lo diré.
*Asentimiento*
Bueno, está bien… le he dado al ON.
*Mirada de reproche sentido*
Lo sé… Ahora mismo le doy al OFF.


Adiós.
PD: Nada.

Sin decir nada, Karen.